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lunes, 1 de diciembre de 2008

El día de muertos en la construcción de identidades en Tijuana B.C. Un acercamiento a las costumbres fúnebres.

Por García Zapata Adriana y Torres Nodal Melissa


El 2 de noviembre, mejor conocido como Día de Muertos, es una celebración mexicana que tiene como propósito recordar y honrar a aquellas personas que han dejado de existir. La celebración comienza el 1de noviembre, pues es en esa fecha cuando se recuerda a los pequeños difuntos, es decir, a los niños que han fallecido; posteriormente, se rinde culto a los adultos finados, ofreciéndoles un altar a manera de ofrenda. Cabe destacar que la UNESCO en el año 2003 declaró a esta festividad como “Obra maestra del patrimonio cultural de la humanidad”, siendo un evidente ejemplo esta conmemoración como parte del patrimonio vivo de nuestro país y de otras partes del mundo.

Para conocer los antecedentes históricos, debemos remontarnos hacia la época prehispánica, en la que los antiguos pobladores del país ofrecían culto a la muerte, viendo a ésta como una dualidad con la vida y digna de recordar mediante rituales en los que se ofrecían ofrendas y obsequios a los difuntos. No se debe olvidar que esta celebración es parte de un sincretismo religioso, con raíces indígenas y españolas, y que con el paso del tiempo, fue convirtiéndose en un patrimonio de la humanidad, y otorgándole una identidad a cada una de las comunidades que la han tomado como parte de su cultura.


Objetivo

Este trabajo tiene como objetivo realizar un estudio en torno a las costumbres fúnebres realizadas el 02 de noviembre, día de muertos en los distintos lugares de la ciudad de Tijuana. Con la finalidad de establecer los vínculos entre la muerte y el mexicano, logrando analizar el proceso de formación de identidades y llegar a la concientización de la sociedad, rescatando el día de muertos como patrimonio cultural intangible que necesita ser estudiado y valorado. Es de nuestro interés rescatar la importancia de las tradiciones mortuorias a través del día de muertos, pero sobre todo resaltar su papel dentro de la sociedad mexicana, papel que se ha ido construyendo con el paso del tiempo y que estudiaremos a continuación.

Antecedentes Históricos

México Prehispànico

En el México Prehispánico la muerte era concebida como una dualidad con la vida; los antiguos pobladores del país no tomaban en cuenta el modo de vida de la persona que moría para determinar su destino eterno, sino que la forma en que había muerto era clave para poder saber a qué lugar iría dicha persona.

Al igual que ahora, los aztecas celebraran a los muertos pequeños y a los grandes en dos diferentes fechas, haciéndoles un culto a manera de ofrenda, y tenían una gran cantidad de dioses que se relacionaban con la muerte.

Tumba Prehispánica en Veracruz adornada con flores de Cempasúchil. Colección de Adriana García. Fotografía tomada el 5 de noviembre en Veracruz.

México Independiente

El Nuevo Estado Mexicano se empeñaría en secular a la sociedad y el gobierno de la Iglesia, limitando de esta manera la influencia eclesiástica. La iglesia estipulaba que al morir la persona ésta debía estar cerca de Dios y por ello los entierros se realizaban cerca de las iglesias, conventos o campos santos.

Empezaron entonces las costumbres de adornar las tumbas con flores y velas, visitar los panteones el día 1 y 2 de noviembre. La gente de clase alta solía visitar panteones por la mañana y los pobres por la tarde. La muerte adquirió un tono más festivo; calaverita de azúcar, esqueletos de almíbar, muertecitos de mazapán y pan de muertos comenzaron a formar parte del tradicional día de muertos.

Por su parte paz manifiesta que en esta etapa en donde con el advenimiento del catolicismo el sacrificio o idea de salvación se hacen personales, el cristianismo plantea a la muerte como el salto entre dos vidas. Y después de la independencia comienza la muerte moderna, en dónde se le ve como un fin inevitable, el fin de un proceso natural.

José Guadalupe posada fue el precursor del movimiento nacionalista de la época en las artes plásticas con 20 mil grabados en donde las calaveras eran interpretadas por gente común en la vida diaria y como caricaturas políticas llenas de sarcasmo. Plasmó en sus dibujos el imaginario colectivo mexicano y por ello se influenciaron personajes como Rivera, Orozco y Méndez.


La Revolución

La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida. Tras el porfiriato y el sufrimiento del campesino la revolución se muestra desafiante: “si me han de matar mañana, que me maten de una vez”. La muerte mexicana es estéril, no engendra como la de los aztecas o cristianos. De acuerdo a paz existen dos actitudes frente a la muerte, la que va hacia adelante, que se refiere a la muerte como creación de otra vida y la de regreso, que se refiere a la nada y simplemente la nostalgia del limbo.

La obra mural de Diego Rivera está plasmada en los muros de los patios Principal y de Juárez del edificio central de la SEP. Se pueden observar personajes característicos de la época revolucionaria: El obrero, el campesino, el revolucionario, etc, al igual que la sociedad de aquellos años .

En la actualidad el Día de muertos se festeja el 2 de noviembre, en donde los panteones están repletos de flores, velas y personas que visitan a sus familiares muertos. Por otra parte los dulces, comida y festejos se realizan como un intercambio en la sociedad; los alteres de muertos son una muestra de la tradición del pueblo mexicano.













A pesar de ser una tradición milenaria, el Día de Muertos sigue teniendo un impacto enorme en nuestra sociedad, aunque claro está, ha ido adaptándose a las condiciones actuales de nuestros tiempos. En la fotografía de la izquierda podemos observar un ejemplo de un altar de muertos, y en la fotografía sucesiva observamos cómo las flores adornan el campo santo en esa significativa fecha. Colección de Adriana García y Melissa Torres.

El Día de Muertos en Tijuana

En el caso específico de Baja California, en primer lugar tenemos a la tardía colonización del territorio de la antigua California y en 1848 con el término de la guerra contra Estados Unidos se fragmenta a la sociedad; Tijuana se establece como zona fronteriza y desarrolla formas culturales diferentes a las de las otras regiones del país. A Partir de los años 20 empiezan las grandes migraciones del centro del país hacia Estados Unidos, la ciudad se va convirtiendo en una zona de cruce para las familias mexicanas y en ese mismo año con la ley seca promulgada en el país vecino el turismo norteamericano comenzó a fijar su atención hacia este territorio y permitió un intercambio cultural.

Ya para 1960 Las migraciones del centro hacia Tijuana permitieron el crecimiento de la población y el desarrollo de identidades fronterizas, fue entonces que las costumbres y tradiciones de las familias migrantes se adaptaron al nuevo espacio y desarrollaron su propia cultura, aquí es donde tradiciones como el día de muertos continuaron festejándose aunque con rasgos distintivos a los del resto del país. Fue adquiriendo una importancia al formar parte del imaginario colectivo regional e indispensable para el reconocimiento del mismo.


Así luce el panteón Jardín de la ciudad de Tijuana el Día de Muertos. Colección de Melissa Torres. Fotografía tomada el 3 de noviembre en Tijuana B.C.




El panteón municipal también es testigo de las numerosas ofrendas hacia los muertos, aunque de una manera más humilde.
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Bibliografía

-Fuentes, David. “Caracterización social de la muerte violenta en la frontera norte de México”. Mexicali, Baja California: Universidad Autónoma de Baja California, 2007.

-Gruzinski, Serge. “Introducción a la historia de las mentalidades”. Seminario de historia de las mentalidades y religión en el México Colonial. México: INAH, 1975..

-Matos, Eduardo. “Muerte a Filo de Obsidiana”. México, F.C.E, 1975.

-Paz, Octavio. “El laberinto de la Soledad. Posdata Vuelta al Laberinto de la Soledad”. México: F.C.E, 1950.

-Zárate, Verónica. “Los Nobles Ante La Muerte”, en México. Actitudes, ceremonias y memorias. México: COLMEX, 2005.

-Zarauz López Héctor L. “IV La evolución del día de muertos”, en La fiesta de la muerte. México: FCE, CONACULTA, 2003.

Complementaria

-Málishev, Mijaíl. “El sentido de la muerte”, en Ciencia Ergo Sum. Revista Científica Multidisciplinaria de la Universidad Autónoma de México. Vol. 10, Núm. 1, 2003. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=10410106, consultado el 14 de Mayo de 2008

-UNESCO. “Día de Muertos”, en http://www.pueblosmexico.com.mx/articulo_pueblos.php?id_article=141, consultado el 18 de noviembre de 2008.

1 comentario:

L. dijo...

Me da gusto que me hayan mandado el link para leer sus trabajos, todos muy interesantes los felicito.
Sobre su trabajo en específico me gustaría hacer un comentario concreto. Creo que es una buena visión general del día de muertos en México, de los cambios a lo largo de los periodos históricos del país, pero cuando llegan al caso de Tijuana se desdibuja un poco.
A la migración indígena, que manifiesta su celebración de muertos, hay que añadir la declaratoria por parte de la UNESCO, al considera el día de muertos como patrimonio oral de la humanidad y la consecuente reacción del gobierno, específicamente a través de la SEP y las instituciones culturales al tratar de intensificar la celebración en escuelas publicas antes desvinculadas de esta celebración, como son las de la frontera norte.
Es sólo un pequeño comentario, les reitero mi felicitación.
Lorenia Urbalejo.